Este delicioso desayuno, popular en el mundo enteror y lleno de sabor y nutrientes, es muy sencillo de preparar, pero tiene su técnica.
Hay tres clases de omelettes: planas, plegadas o tipo soufflé. Las primeras son las más fáciles de hacer ya que basta con añadir todos los ingredientes y voltear al final (las conocemos también como tortilla de huevo). Las omelettes plegadas son característicamente francesas y suele emplearse queso o hierbas picadas como relleno. Las tipo soufflé se elaboran batiendo claras a punto de nieve y agregando luego las yemas batidas.
Los rellenos de nuestra elección pueden incluir jamón, queso, vegetales o hierbas, siempre que su cantidad no supere a la de huevo. También es importante que no sea un ingrediente que bote mucha agua, pues arruinaría la textura.
En cuanto a la sartén correcta, debe tener un mango cómodo y costados con declives suaves que logren a la omelette deslizarse con facilidad.
Para ahcer una rica omelette:
Batimos los huevos hasta que queden espumosos y los vertimos en una sartén caliente con un poco de mantequilla, cocinando a fuego medio.
Levantamos cuidadosamente la omelette por las orillas con una espátula, mientras se cocina para que el huevo crudo se vaya deslizando hacia abajo. Enseguida que la omelette haya obtenido el punto de cocción apetecido, el relleno se ubica sobre una mitad y la otra mitad la doblamos encima de la primera.