
La mesa es un excelente lugar para seducir. Una cena para dos es la oportunidad perfecta pero aun más importante que el menú, es cuidar esos pequeños detalles. La vajilla, las copas y los cubiertos adecuados son esenciales. Las copas grandes, por ejemplo, con un cuerpo mayor que la boca, harán resaltar los perfumes del vino que darán ese ambiente seductor.
Pero viene la pregunta esperada, ¿quién debe cocinar? sin duda esta debe ser una decisión estratégica. Existen dos estilos, cocinan ambos, proporcionando ese ambiente de complicidad.. o uno cocina mientras el otro observa y sirve el vino. Debemos entender que la cocina es una excusa para ir a la mesa y la mesa… es la segunda excusa.
Para esta ocasión un plato único es lo ideal, uno de los dos se luce y enseña al otro sus grandes destrezas culinarias. Antes del plato único, es socialmente lícito hacer una pequeña trampa y comprar unos bocadillos en una delicatessen que no desentonen con lo que vendrá después.
Para que la cocina se convierta en el ambiente perfecto para el amor, necesitamos un buen vino. Es indispensable darle un toque dulce a la velada, por lo que el postre no puede faltar. Unas flores le darán esa ternura seductora perfecta para la ocasión. Tampoco está de más unas luces tenues y una música ambiental que ponen el toque delicado a ese brindis a la luz de las velas. Los candelabros son una excelente opción, no hay instrumento más útil para la mesa moderna que esta reliquia del pasado. Sin embargo, hay que tener cuidado para no dar la impresión equivocada, una sola vela en lugar de intimidad dará la impresión de que no se quiere que se vean las cosas, mientras que muchas velas podrían parecer un acto de santería.
La ambientación es muy importante, pero algo exagerado no es recomendable, debe ser sutil inclusive algo descuidada. Recuerde que para los modistos no hay nada más estudiado que el estilo casual.
Con premeditación y goce es indispensable haber elegido las botellas en armonía con las que dará ese toque inolvidable, sin embargo, valdría la pena citar a Shakespeare “el alcohol estimula el deseo. Pero estorba en la función”. Siguiendo estos sencillos pero útiles consejos, sin lugar a duda resultará exitosa la velada, no ovide repetir la invitación a cenar, sabiendo que la mesa es el espacio perfecto para seducir.
Preventa 2013
Views : 522
Únete a la Giga Pudding manía
Views : 5566
Master class con Andy Gelmmel
Views : 167703
Deliciosa tapa con boconccinis
Views : 589