
El uso de flores comestibles en la cocina va más allá que una simple técnica decorativa pues además de embellecer, tienen sabores y texturas delicadas y agradables, que hacen de los platos en que participan algo especial.
Aunque pueden usarse en su forma natural, al cristalizarlas en azúcar, las flores se convierten en un detalle dulce espectacular, que puede usarse para decorar tortas, cupcakes y otros postres, y que además de comestible, resulta una golosina maravillosa. A continuación descubrirás cómo lograrlo:
Ingredientes
1 clara de huevo
2 cucharaditas de agua (puede sustituirse por agua de rosas o azahar para acentuar el sabor floral)
Azúcar pulverizada (suficiente para cubrir)
Flores comestibles (por ejemplo, rosas, violetas o lavanda)
Utensilios
Papel encerado
Pinzas
Pincel o brocha pequeña suave

Preparación
Mezcla gentilmente la clara de huevo con el agua hasta que sea una suave espuma (no batas en exceso, la usarás para bañar los pétalos).
Levanta la flor con una pinza o por el tallo, con la brocha, cúbrela con la mezcla de clara. Asegúrate de que toda la superficie está cubierta.
Antes de que se seque, espolvorea azúcar impalpable sobre la flor; ayúdate con la brocha para cubrir los lugares difíciles.
Coloca la flor sobre el papel encerado y deja secar a temperatura ambiente, aproximadamente por media hora antes de tocarlas. Sacude el exceso de azúcar con el pincel y si algún área no quedó cubierta, córtala o cúbrela de clara y luego az´cuar cuidadosamente (o se marchitará y estropeará el efecto).
Si no son flores muy frágiles, puedes darle una segunda mano.
Deja airear por 48 horas en un lugara temperatura ambiente. Luego, guárdalas fuera de la nevera en un envase herméticamente cerrado hasta por tres meses.
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