Orson Welles, Sammy Davis Jr. y Sean Connery son un trío poco probable de ver, que se ha unido, junto a otros rostros famosos, para promocionar el whisky japonés, bebiéndolo en comerciales de televisión como lo mejor que han degustado en sus vidas.
Evocan al personaje de Bill Murray en Perdidos en Tokio, que se mofaba de la sofisticación que los fabricantes de este néctar en el país nipón se han esforzado en proyectar a través de la publicidad con artistas occidentales.
Pero lo que antes era una bebida regular, tiene más de una década convenciendo a los excépticos y ganando el aplauso del público conocedor. En año pasado, un whisky japonés, 1984 Yamazaki Whisky, ganó como el mejor single malt del mundo, y un Hibiki de 21 años fue el mejor blend.
Whisky y no whiskey, pues el que se produce en Japón sigue estrictamente la tradición escocesa y los ingredientes del país cuyo gentilicio apoda a esta bebida.
La primera destilería comercial de whisky se estableció en Japón en 1923, en Yamazaki, cerca de Kioto y aunque muchos países fabrican su propio whisky, Japón es el tercer mayor productor, precedido sólo por Escocia y los Estados Unidos.
Cruzando fronteras
Uno de los protagonistas de esta historia, Ichiro-San, que a sus 51 años es dueño de b.a.r. Excecutive,un bar de whisky con más de 300 variedades, ubicado en el pent house de un rascacielos en Hong Kong, destaca la cuidadosa técnica con la que se elabora el whisky japonés.
Acerca de su bar, señala que "no había nada como esto; todo era de terrible calidad" (en Hong Kong). sobre el hecho de llevar el whisky japonés fuera de su país, simplemente explica que lo hace porque él es japonés, y porquele gusta el whisky.